Hay veces en las que cualquier excusa es buena para no dejar de soñar. Veces en las que te recreas en todo aquello que siempre quisites tener y dificilmente podrás alcanzar jamás; en donde te ves en todo aquello que siempre quisiste hacer y que nunca pensaste en poder aunar el valor suficiente para realizarlo, y que por obra y arte de tu imaginación y de la brisa de la tarde te ves haciendo.
.
Hay veces donde te sientes mejor pensando qué harías que pensando qué estás haciendo. Y veces donde el qué hacer no cabe dentro de todo aquello que estás haciendo, porque te alcanza para llenar el vano de todas tus esperanzas. ¿Felicidad? No quiero ser utilizar el vocablo, que está demasiado maltratado. Prefiero pensar que quien siembra, al final, obtiene sus frutos. Y más si se siembra a cuatro manos.
.
.
PD: Era inevitable...
.
|

