Me resisto a creer que el tiempo nos cambie tanto.
Este hecho -que he constatado de forma previa- me crea una inseguridad que desencadena dos consecuencias: una positiva, que hace que que no me fie de mí mismo -cosa que por otra parte ya venía haciendo por sistema desde antes-, y otra negativa, que me inyecta desasosiego frente al paso del tiempo, los efectos que produce, cómo transforma a las personas y cómo con la edad vamos sucumbiendo al egoísmo de sentirnos cada vez más sólos y desprotegidos; como si tener la muerte cercana diera licencia a más cosas -eso que se lo digan a los pobres niños subsaharianos-, o tener más edad supusiese tener más autoridad frente a los demás -como si fuesemos el lomo plateado del grupo, olvidándonos del raciocinio-.
Debe ser que a todos nos afecta el paso del tiempo en alguna forma; claro que la gran diferencia está en cómo a cada uno. Quiero creer que hay gente que sabe, a medida que envejece, hacer aflorar a ras de piel lo bueno que le ha dado la vida, para compartirlo, y para demostrar que el resto del mundo está equivocado cuando va a la gresca.
Después, haciendo palanca, están esos lomos plateados que no se molestan en añadir sentimientos a sus pensamientos, y que actúan mirándote sin verte, sin siquiera valorar el daño de sus actos por que su autoindulgencia les perdona todas las ofensas. Y es que se nota que tienen la completa certeza de que la raza humana no tiene remedio -empezando por ellos-, y que saben una infinidad de cosas que los demás no sabemos. Afirmándolo de una manera poética, digamos que la tristeza les venció hace tiempo, quizá por que la llevaban dentro.
Después, haciendo palanca, están esos lomos plateados que no se molestan en añadir sentimientos a sus pensamientos, y que actúan mirándote sin verte, sin siquiera valorar el daño de sus actos por que su autoindulgencia les perdona todas las ofensas. Y es que se nota que tienen la completa certeza de que la raza humana no tiene remedio -empezando por ellos-, y que saben una infinidad de cosas que los demás no sabemos. Afirmándolo de una manera poética, digamos que la tristeza les venció hace tiempo, quizá por que la llevaban dentro.
Lo bueno es que sé que no a todos nos pasa, y ahí reside mi esperanza. Ojalá con el paso de los años me vea reflejado en el verso que Ismael Serrano canta en "Vértigo",
"Seremos otros, seremos más viejos,
y cuando por fin me observe en tu espejo,
espero al menos que me reconozca,
me recuerde al que soy ahora."
Espero que cuando pasen los años y me reecuentre contigo, todo haya cambiado excepto nosotros. Que el tiempo nos enriquezca de experiencias, y que las circunstancias no hayan logrado herirnos tanto como para no poder gritar sin que se nos abran las heridas.
Espero llegar a mi vejez, de llegar, siendo un niño. Por que, así, no quiero ser mayor.
Espero llegar a mi vejez, de llegar, siendo un niño. Por que, así, no quiero ser mayor.



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