13 de abril de 2006

Bajando al país de las hadas


Levanto la cabeza. La brisa me abraza y me guía más allá, hacia donde tú querías. Abro los ojos y a mi alrededor, el verde y el celeste invaden el campo; el olor de una hoja recién cortada me recuerda que aún sigo vivo.

No encuentro tu ropa. Ya he buscado bastante, donde dijiste. Y estoy muy cansado.

Quiero sentarme. Quiero quedarme hundido, entre la hierba, mirando al cielo, dejándome llevar; soñando despierto.

El cuerpo me pesa como una losa, y no puedo moverme. Cielo y tierra se repliegan y me yerguen hasta levantarme, incitándome a andar: Veo la puerta.

Nunca me hablaste de ella, pero existe. Se enraíza en el suelo y se dobla sobre sí misma formando un arco de ramas: Entro, no tengo nada más.

Dentro, en la oscuridad, todo es posible. Las luciérnagas me marcan el camino, y sigo sus rastros por el contorno de mi figura. Ya no sé dónde termino yo y dónde empieza el vacío.

La soledad me alimenta, pero me siento más protegido que nunca. No logro retener el pasado. Tu boca y tu olor se despiden para siempre; los recuerdos me abandonan. Y quedo sólo yo.

Veo una silueta al final de la noche en que estoy inmerso. Me mira y me invita a llegar. Avanzo con temor a que no espere. Sus ojos brillan, me está mirando. Llego. He dejado la puerta atrás.

Me descubro desnudo, malherido. El dolor me ha dejado marcado, pero no recuerdo nada; el naranja del bosque me tiñe con su atardecer y el sol me acaricia con sus últimos rayos, dándome el calor que necesitaba. He estado mucho tiempo sintiendo frío.

Ella me recoge y me acaricia.

- Estás bajando al país de las hadas -dice.

- ¿Bajando? -le pregunto. Parece haberme visto mil veces antes.

- Estás bajando. Aún hay pasado en ti. La parte que no quiere dejarlo lucha para retenerte en él, en los momentos donde fuiste feliz, para no dejarte marchar hacia lo que no conoces.

- Pero estoy aquí, lleno de dolor; perdí mi pasado a cada peldaño y acaso recuerdo mi nombre -digo, pero se limita a apartarme el pelo de la cara.

- Cuando hayas bajado, vendré a verte. Hasta que ese momento llegue, deja que el sol te ilumine, y la luna te arrope; y no sopeses, ni disciernas, ni juzgues: sólo olvida todo. En el país de las hadas nadie tiene pasado; no eres culpable por aquello que hicieras. Mientras recuerdes lo qué significa esa palabra, no serás libre para comprender, y aún no habrás llegado.

Continuará...

1 comentario:

iralow dijo...

Sigo leyendo hacia atrás...¿crees que eres libre para comprender? ¿Has llegado al país de las Hadas?...onírico, y tan real.

Déjalo, no lo vas a ver igual :P