17 de junio de 2006

El tiempo nunca pasará

Llegó cuando el "Nowhere Land" estaba a punto de cerrar. No quedaba nadie, ni fuera ni dentro de los reservados. Ya no había lugar para madrigueras como ésta en la ciudad, donde emborracharse y esnifar la noche era la única forma conocida de sentirse vivo.

El tipo entró sin mirar, y dejó la gabardina y el sombrero en la barra. Se sentó en el taburete de la esquina más oscura del local, apoyó un pie en el suelo y pidió un whisky. No crei ver en él al marido de ninguna mujer, ni parecía el ahijado de ningún padrino. Sólo pude verlo en el regazo de alguna madre; siempre hay espacio para un hijo en brazos del amor más puro.

Bebía a tragos largos, cabizbajo, convencido de algo, apoyándose en el borde forrado de la barra. Desenfocaba la vista en el vaso, mientras los hielos se diluían en el ámbar del destilado formando una paleta de amarillos. Lo observaba pasearse cada buche por la boca, tomando conciencia uno a uno de los grados de alcohol e intentando hacerse saber que ingería la bebida para enajenarse, para llevarse lejos de sus recuerdos. Y yo escuchaba sus pensamientos. Los habría escuchado con el Nowhere lleno; sus ecos retumbaban por todo el local, escapando de su mente a cada sorbo que daba.

- Póngame otro, por favor.

Ya había terminado mi jornada hacía un buen rato, pero eran esos momentos los que me gustaba disfrutar, en la soledad de mi rincón, acompañado por la sombra que creaban las luces y por mi piano, que contaba tantos días a mi lado como noches había tocado yo en el aquél garito.

- Tráeme una soda, Louis, amigo.

El camarero trabajaba en el local desde antes de que el propietario abriera. Hizo de albañil y carpintero antes que de barman. Construyó él mismo su propia barra, y ya cumplió hace tiempo la promesa de morir sirviendo en ella, de los años que llevaba muerto al otro lado, junto a la ginebra y el ginger-ale, aliviando con veneno la carga de los que se acercaban a rogar por un vaso hasta arriba de olvido.

Pero aquel hombre no parecía del tipo de gente que se arrastra y se desprecia, que se mira siempre en tercera persona. No lo veía capaz de morir de pena por nada ni por nadie. Aún guardaba un poso de orgullo; lo vi en cuanto me miró desde su sitio, mientras cogía la gabardina y el sombrero y se dirigía hacia mí con la copa en la otra mano.

Ya estaba a menos de dos pasos, tanteando con la mirada mi manejo del instrumento, mientras yo tocaba un "Jam" con toda la nocturnidad y la alevosía a que alcanzaba, muy del gusto de los borrachos que me acompañaban cada noche, incluido el pianista.

No acerté a preguntarle nada antes de que pusiera la mano en mi hombro. Sorprendido, paré y me volví hacia él con media sonrisa en la cara, sin saber cómo reaccionar, observando de cerca su cara en blanco y negro, la mano que adormecía el whisqui y el cigarro que colgaba de su labio seco.

Iba a animarme a hablar, a comentarle lo familiar que me resultaba de pronto, cuando me calló con un gesto y me invitó a tocar para él de nuevo su canción, que nunca acababa de escuchar para no dejar de olvidarla. El recuerdo que compartía conmigo, con todo el que le rodeaba, por que ella rebosaba en su memoria por más soledad que buscara, por más alcohol que bebiera.

- La tocaste para ella, la puedes tocar para mí. ¡Tócala!

Las manos se me hicieron hielo, ahí estaba él. No pudo entrar a un tugurio mejor en el que revolcarse, ni hablar con un pianista mas vencido que yo. Iba a tocar la canción que siempre anduvo escondida entre mis manos, y la tocaría de nuevo para Rick, en ese instante, reconstruyendo el recuerdo que Ilsa le dejó, imborrable, en un beso.

- You must remember this, a kiss is just a kiss, a sigh is just a sigh...

17 comentarios:

Laura Martillo dijo...

Vaya Maik, cada post tuyo es una sorpresa de sabor diferente...me agrada estar conociendo todas tus facetas de escritor.

Un bheso hombre, que hoy quiero enviartelo.

Maik Pimienta dijo...

Muchas gracias por el envío, aunque, como decía la canción que toqué aquella noche, un beso sea sólo un beso.

Bhesos de vuelta.

La Sin Nombre dijo...

Un suspiro sólo un suspiro.

Ella le recordaba entre las sombras, esperando que algún día lo que pasó pudiera haber sido de otra forma.

El tiempo pasa y nos sentimos seguros demasiado pronto.

Alunizado dijo...

Nene,muy bueno.Veo que al final salió,y muy bien,además.Me ha gustado ;)

Personalmente es una temática que me encanta.Espero que no sea el último.

Saludos!!

Anónimo dijo...

Me ha gustado, mucho. Sobre todo me ha gusta el blanco y negro, las sombras, el piano, el tabaco y el whisky. Pasaré por aquí de vez en cuando.

Saludos.

MaLena Ezcurra dijo...

Una perfecta melange, de sensaciones.

Me fascino de fascinación.

Un placer conocerte.

Anónimo dijo...

¡Mátere del amore bel.lo e prosciutto! Encima interpreta al piano.
Niño,qué pena no te toquen los euromillones. Convertías los textos en guiones de cine y a servidor, por feo, calvo y viejo me adscribías al "hombre de los recados"; y luego ya estrenada, de acomodador. Me ha ayudado mucho la lectura. Gracias de corazón.

Anónimo dijo...

Tu beso en los dedos, en las teclas de un recuerdo, una casa blanca al fondo de un vaso ancho, y una pena ahogada en guiski.

Maik Pimienta dijo...

Alunizado, alguno más haré espero, pero eso lo decidirán las musas -digo yo-, que forzado no me sale. Gracias por estar pendiente.

Gorjeos, bienvenido y gracias por pasarte. La temática da de sí, la verdad, y Rick Blane es el tipo de hombre sin nada que siempre quise ser. Estás en tu casa.

Maik Pimienta dijo...

Malena, un gusto que te pases por aquí. Tu blog destila estética y buen gusto por los cuatro costados. Un beso y gracias por dejar marca del paso.

Maik Pimienta dijo...

Johny, lo de los euromillones es el proyecto perfecto, aunque no sé si aquí el menda se ganaría la vida dándole mamporrazos al teclado, esos son los ojos -uno al menos- con los que tú me miras. Y de acomodador nada, manager y apoderado, que no hay quien te gane a labia. Un blogabrazo de los tuyos.

Don Luis Amézaga, ese puede ser el párrafo epílogo o introductorio que le puede faltar al relato, gracias por ponerlo y por pasarte. Un abrazo.

Bienvenido Luis, compartimos el gusto por la música de cantautor, eso es genial. El 30 de junio toca Battiato en Lorca (Murcia), ¿Cómo te has quedado?. Gracias por el comentario, y la canción es cierto que no puede ser más mítica.

iralow dijo...

...en los tiempos que corren podría ser un algo así como "de todos los blogs, de todos los paises, de todas las ciudades del mundo, tú, precisamente tú has tenido que entrar en el mio...", pero Ilsa sería una chica con dos coletitas y calcetines de colores y Rick un medio madurito con vaqueros y un jersey gris lleno de quemaduras de tabaco....que humea en un cenicero de cristal bajo la luz de un flexo...jajaja, yo quiero ser "Loui" Amstrong...y tener la voz aguardentosa y la sonrisa fácil!!!

Besote

Anónimo dijo...

Orgullo mezclado con una canción plagada de recuerdos, un borracho en medio de la noche suspirando por un déjame olvidarte, y un...quiero sentirla de nuevo en cada nota...
De qué sirve torturarse?

Maik Pimienta dijo...

Iralow, has mejorado el escrito, podríamos trasladarlo al mundo friki, y que se lamente en un ciber dándose golpetazos con el ratón en la cabeza. Y lo de la voz aguardientosa y la sonrisa fácil, genial, tiene su punto. Gracias por pasarte guapa. Besos.

Ya Carmen, se trataba de la tortura como un ejecicio poético. Rick es el tipo más digno y con más mala suerte, y no por ello va llorando sus penas, excepto cuando escucha la canción, que hace que la sienta suya de nuevo. La vida es cruel y él lo sabe. Gracias por aportar cosas buenas. Besos.

Carla de La lá dijo...

Muy, pero que muy ....muy, amiguito!

Maik Pimienta dijo...

Falinda, Bienvenida y gracias por comentar. Intento vislumbrar el significado de tus palabras, en toda su ambigüedad. Un beso amiguita.

Eulalia dijo...

Maik, a veces parece que eres más viejo que yo...