17 de noviembre de 2006

Emigrante de mí mismo

De unos cuarenta y cinco años, con gorro estilo Eminem, perilla canosa, flacucho, desgarbado y mal vestido para estar en notaría. Se ha sentado en la mesa de al lado un inmigrante que viene a pedir una invitación de estancia para un familiar suyo, le oigo decir; un permiso de residencia de tres meses que después se harán un año y después toda la vida si quiere, una vez conseguido un empleo decente, cosa rara, donde lo afilien a la seguridad social y aporte al saco de todos los españoles. Bueno, si viene a eso vale, pero que no ande jodiendo por las calles. Por el acento debe ser argentino o uruguayo. Las pintas no dan mucha confianza. Me miro yo y le miro a él y, bueno, hay diferencia. Hoy voy elegante. Además, los calcetines marrones me hacen juego con los zapatos y el pantalón. La chica de la notaría le pide el permiso de residencia para hacer el acta no con demasiado buen tono. El hombre queda confundido y alarga la mano dejando a su lado un documento nacional de identidad; es español. Ella se sorprende y pone cara de circunstancias, pero en su ánimo de afianzar sus prejuicios le espeta:

-Debe llevar usted residiendo muchos años en España ya para tener la nacionalidad, ¿No?

-Es por descendencia directa. Mi papá es español, de Murcia.

La chica se queda muda. El hombré completa su explicación.

-Aún siguen las consecuencias de la guerra civil (1936-1939).

Bueno, ahí es donde me llevo el palo de la mañana. Yo que voy de progre liberal y me cargo de prejuicios cuando veo un hombre en la notaría que no va con chaqueta y corbata. Y lo tildo de inmigrante sin papeles que viene a dar por culo cuando escucho su acento. Soy un mierda de tío, pienso -y en realidad lo soy, sí-. Necesito recordarme todo los días lo que quiero ser, para no empezar a rebuznar dentro de la caterba de burros que somos. Aunque no sirve de excusa.

Las personas amamos donde nacemos, de donde somos, lo que nos ha visto crecer. Ese hombre es español y está en España, sí, pero su vivencia está compartida. Él ama "su" tierra, como puede amar ahora esta, que también es suya. Me siento un poco como él. Me fui de mi ciudad, y la amo. Viví en Granada, y la amo también. Ahora vivo en Murcia y ¿Por qué no voy a amarla? No encuentro el motivo. Aunque en realidad pienso: no amamos las ciudades, amamos a los que las habitan y a lo que somos en ellas. Más allá de defender el terreno, están en nuestra memoria, a modo de "Lei Motiv", las personas, los recuerdos, las identidades, la idiosincrasia...todo lo que hace único cada sitio y a nosotros en él, aun siendo la verdad otra distinta.

Mientras me pasaba todo por la cabeza lo miraba de reojo, con su gorro tipo Eminem, su ropa destartalada, como él, y su acento distinto al mío -que también es distinto al de Murcia-. Y ha tenido que justificarse con todos esos argumentos para que me desarme de clichés y vea con claridad que es una persona más, y que tengo la cabeza llena de mierda. Hay días que me encantaría emigrar de mí mismo.

20 comentarios:

Clarice Baricco dijo...

Emigremos el alma a través de las letras.

Abrazos

iralow dijo...

Suele ser que la memoria es frágil, y a veces un gorro viene a refrescárnosla, la memoria y los sentimientos.

Besos descubiertos

Eulalia dijo...

Niño, la autocrítica es mu sana.

Y los clichés están para ser desmenuzaditos como tú acabas de hacer.

Un beso.

María Esquitin dijo...

Yo he vivido eso: no eres de dónde son tus padres, ni tampoco de dónde naces ... al final, eres de ninguna parte, por eso, como digo en mi blog: sigo buscando mi lugar en el mundo.

Firenze dijo...

Vaya Maik, qué bueno.

Yo también me siento así, ya lo sabes. He ido dejando un trocito de mí por donde he vivido, y eso me enorgullece porque ahuyentó de mí cualquier tipo de nacionalismo... aunque viviendo donde vivo no pueda evitar añorar tiempos mejores, más seguros y sin tanta gentuza desfigurándolo todo. Lo siento, es lo que pienso y no puedo evitarlo.

Besitos

Anónimo dijo...

Que extraño que es todo, nunca dejamos de ser el que queremos para la ocasión y a partir de ahi machacarnos por cambiar de traje de vez en cuando.

Muy buen relato, Maik. Te dejo un abrazo enorme!

Natinat dijo...

Hola Maik!! un saludo cariñoso para ti. Ya estoy de regreso.

A veces es necesario emigrar por unos intantes no solo del terruño sino también de nuestro ser para observarnos desde afuera. y eso solo lo puedes hacer cuando estás en profunda refelxión o en trance introspectivo.

Dejo mis besos cálidos para mi guapo amigo

Natinat

Anónimo dijo...

Bueno Mike, no te juzgues tan duramente, si que hay veces que nos equivocamos al juzgar, hacemos juicios porque estamos mediatizados por los medios de comunicación y muchos prejuicios.
Pero está claro que siempre tendriamos que meditar un poco nuestras conclusiones.
Besos

La puta que no te parió dijo...

¿Gorro estilo Eminem dijiste?, Ay!, ¿Será de dios che?, estos compatriotas siempre haciéndonos quedar bien en el extranjero, ¿Cómo se va a poner un gorro estilo Eminem?, ¿A qué ni se anima a ver el Bronx en fotos?, Mirá!, estuviste bien en discriminarlo, no se puede andar por la vida con un gorro estilo Eminem.
;)
Beso cielo!

aletniuq dijo...

Emigrar pienso q es purificarse de algún modo en todo el sentido de la palabra...., saludos y lamento no haber podido comentar en todos tus posts anteriores si?, abrazos y fuertes.

Anónimo dijo...

prejuicios tenemos todos, pero tú, al menos, sabes desarmarlos por ti mismo, a otros no les desarman ni los cascos azules

Carla de La lá dijo...

Uy qué horrible eso que cuentas cielo, a mí me apetece emigrar de mi misma cuando tengo ojeras; entonces me encantaría ser senegalesa, pero yo amo a los negros.

Gonzalo Villar Bordones dijo...

nadie sobra en la tieera ni en el alma.

Anónimo dijo...

que bueno Maik que te miraste ati mismo y te diste cuenta de lo que estabas siendo..ahora yo me pregunto, que tal si el tipo si era extranjero? eso hubiera hecho que tu forma de pensar estuviera bien?...
Hasta donde yo me acuerdo hace unos 500 años, miles de españoles llegaron a otro continente, se los recibío como a dioses y ellos hiceron cosas mucho peores que abusar de la seguridad social.

Al margen de eso, no sabes como te acompaño en extrañar mis lugares...
emigremos.

Umma1 dijo...

Hay tantas formas de emigrar y tantos momentos.

Soy argentina, acá la inmensa mayoría somos hijos de inmigrantes.

Muchos hemos vivido en el exterior en tiempos. La cosa es en que momento hay que dejar el suelo conocido y por que razones.

Es un tema extraordinariamente complejo, para los que reciben, para los que se fueron y para los que nos quedamos.

Daniela dijo...

Maik...querido amigo, lo importante es reconocer ese momento, en que juzgamos a los demás a la ligera, sin saber sus circunstancias, cuando se piensa como lo haces tu, demuestra la nobleza de tu corazón, cuando dices que quieres emigrar de tí mismo. Frecuentemente debemos hacerlo, a través de la meditación y nos comprenderemos mejor.
Besos.

Anónimo dijo...

Cuando encuentres el pasaporte correcto, el vuelo preciso para la emigración interior, buscame. No me vendría mal escapar...
Que ya sé que es terrible mi complejidad para aquellos que me rondean pero imaginate para mi que estoy condenada a vivir conmigo.

Abrazos

MaLena Ezcurra dijo...

He vivido en España algunos años, nunca sufri la discriminacion, pero otros semejantes mios si.

Mi mirada no se quedo en mis zapatos de Celine, nunca comulgue con los de la clase donde naci (mi viejo era diplomatico) siempre saque mucho mas de los que estaban en la cocina que en el salon.

Me pregunto sirve un pueblo que no tiene memoria, mis abuelos eran españoles, el sur de Argentina esta llena de asturianos, en la Provincia de Buenos Aires hay gallegos en cada recoveco.

Fueron bienrecibidos, acunados, trabajaron libremente, sin fantasmas y ahora sus hijos, nietos no pueden regresar?

Que es esto de los diferentes, no entiendo un mundo tan de caretas.

El alma, la dignidad no tiene fronteras.

Que se yo vio, son puntos de vista.


Te abrazo.

Maik Pimienta dijo...

Muchas gracias a todos los que escribís, de verdad. Es injusto el mundo, vosotros tanto como yo -y más- lo sabéis, pero quedarse viéndolo parado no parece la mejor solución, claro que esto son palabras huecas cuando se trata de las personas.

La discriminación se sufre en todas partes. Los indígenas la sufrieron siglos desde que Colón descubrió América y apuesto a que ahora siguen discriminados en mayor o menor medida. Y en España es igual, aunque he de decir en nuestro favor que somos el pais que más ayuda humanitaria presta del mundo, y que una buena parte de nosotros acoge con los brazos abiertos. Sed bienvenidos los que queráis venir, porque un día os fuistéis o porque ahora encontráis un lugar donde poder pensar en el mañana digno de vuestros hijos. Mi realidad es la misma que la vuestra, sólo que en otras circunstancias y en otro cuerpo. Besos y abrazos.

Anónimo dijo...

Mientras leía "Emigrante de mí mismo" me senti dentro de todo eso...
No se como esplicar, pero la cosa es que estuviste genial al escribir este texto.
Simplemente genial...

Gracias, de verdad merece la pena leer...