Se para la vida. Como el frenazo de cualquier autobús urbano, que nos hace apoyarnos de puntillas, balancearnos alrededor de la barra para no caer. Se escucha el crujido de la madera al apoyar demasiado peso, el rechinar de los dientes cuando se aprietan hasta el dolor, el agudísimo chirrido del roce del metal, desgastando su óxido desengrasado. El mundo ha colapsado, se ha parado en seco, y la cabeza da vueltas, preguntando qué ha pasado.
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Carlos, amigo, lloramos la pérdida enormemente, hemos sentido ese parón, ha llegado nítido y directo, ha frenado el corazón, y nos hemos caído de él. Te doy, te damos, el apoyo, el ánimo y la ternura que la distancia nos permite, pero que ojalá esté contigo presente cuando la precises. Tú sabes bien las razones por las que vivir, y confío en que las lleves contigo apaciguando el dolor perenne de sobrevivir a un hijo.
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PD: la hija de 12 años de nuestro querido Carlos Gamboa ha perdido la vida en un accidente en el cual han resultado heridos también su mujer y su hijo. Te acompañamos en el sentimiento y en las lágrimas.


1 comentario:
Que decir Maik, sólo abrazarlo, quedarnos en silencio.
No hay palabras.
Te beso nene.
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