17 de enero de 2008

Moralinas apocalípticas

Decir la verdad está menos valorado que mentir, aunque el mentiroso, en accesos de honestidad íntima consigo mismo, se “auto-deprecie” como humano. Claro que también puede engañarse, que es distinto que creerse uno cosas que no son verdad y después pregonarlas a los cuatro vientos. Eso es ser engañado y, a ciertos niveles, pecar de ingenuo, para los que confunden el concepto. El caso es que los borrachos son los ministros de la verdad, haciendo caso al dicho, por que nadie les tiene en cuenta. Agarrado a la barra del bar la perspectiva de vida es diferente a cualquier otra: todo carece de importancia excepto que pongan un vaso de vino más después del último. Y borracho te has de sentir para sentarte frente a frente contigo mismo e intentar abstraerte de todo aquello que te rodea e influye. Para soltar algo de verdad, aunque sea sólo tu verdad: la que alcanzas a ver con las gafas resbalando hasta la punta de tu nariz. A todo esto: Es meritorio luchar por una causa que uno cree justa, rodearse de iguales e intentar destilar el ánimo para hacerla posible. Y, a partes iguales, no es plausible focalizar toda la razón en ésa misma causa, debido a que si así lo haces, no sabrás donde empieza tu verdad, y donde acaba. Otra cosa es que lo quieras saber, o no admitas que hay algo más allá de la misma. Alguien debería explicarle al señor arzobisco García-Gasco, y todos los que comulgan con él, la posibilidad de entender que otras verdades, otras razones, son posibles, y que será uniendo las manos y no señalando con los dedos como la familia llegará más lejos. Me falta un trago.

4 dejan huella:

CARLOS A. GAMBOA dijo...

Esta es pues una verdad etílica, no hay muerto feo, ni borracho mentiroso...

A tu salud, hip

Pedro dijo...

venga, que sean dos, ¡salud!

Laura dijo...

"Las palabras pueden ser como rayos X si se usan apropiadamente: lo atraviesan todo."
Tú, eres mi radiógrafo favorito.

Yo también quiero compartir una copita contigo ;)

Besos +++

Isabel Romana dijo...

Me sumo a la barra libre. Y mucho me temo que el se�or Garc�a-Gasc� no necesite que nadie le explique nada: �l sabe mejor que nadie todo lo que has dicho en tu post, y a�ado que incluso puede haber hecho de la mentira su modus vivendi. Besitos.