4 de febrero de 2008

En busca de la felicidad

Cogió la bicicleta y estuvo toda la tarde subido en ella, parado, sin poner los pies en los pedales. De vez en cuando subía uno y jugaba a hallar el equilibrio, aunque no llegaba a la vertical por miedo a caer del otro lado. Su madre le había hablado del peligro de no saber montar, de que podría caerse y romperse la crisma. Él sabía que era verdad, y también sabía algo que su madre no le dijo: si sabes montar en bicicleta puedes descubrir el mundo, viajar a cualquier lugar y conocer personas que de otra forma nunca sabrían de tu existencia. ¡Claro que el muchacho quería a su madre!, pero por encima de todo quería ser feliz, así que apretó los dientes y pensó que más le dolería quedarse allí quieto que las caidas que tendría hasta lograr dominarla. Y empezó a empujarse con los pies...

9 dejan huella:

lala dijo...

pocas personas lo saben, no puedo montar bicicleta.

stel dijo...

este chico era un valiente y sabía lo que quería y que tenía que luchar por ello. Bravo.

CARLOS A. GAMBOA dijo...

Breve y profundo. Cómo no imitar un viaje similar? ¿para quñe observar en paisaje quieto?
Bien vale los riesgos el camino

Cromatico dijo...

.
si, salir a conocer mundo es algo grande..
aunque de tanto en tanto conoces a alguien, que no se movio un pelo y sin saber como ya lleva el mundo dentro.

grandes letras las tuyas maestro, cada vez que te leo me lo repito.

un abrazo compadre

Isabel Romana dijo...

Desde luego, hay que arriesgarse, aunque sea un poquito... Besos.

Martín Bolívar dijo...

Es el miedo, la inseguridad, aunque la vida te golpea y así aprendés.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Y así se topó con el mundo, hasta hoy.

Anónimo dijo...

Yo sí, decidi montarme y aprender a dominarla, creo que aún estoy en ello, me cai varias veces, lloré del dolor provocado por los daños causados, pero eso sí, esta mereciendo la pena, y fue la mejor decision ya tomada...

Estas tus palabras de verdad que me gustan un montón...de todas las entradas, sin duda esa ya es una de mis preferidas.
Gracias =)

BETTINA PERRONI dijo...

Uyyy, recuerdo ese momento... con las rueditas a los lados para no lastimarme... lo miedosa hasta que un día armada de valor por una burla que me subo... hasta hoy me encanta... sobre todo, la de montaña... amo los paseos en bici!

Me encantó tu post, me transportaste :)