4 de julio de 2011

Materia común en extraordinarias circunstancias

Somos materia. Además, somos materia como cualquier otra: no somos nada especial, ningún cúmulo de partículas que no estuvieran ya previamente en el universo: en nuestro mundo, por ende. Somos fruto de las estrellas, como lo es nuestro planeta, y ya en él, fruto suyo. Nada más.
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Una compleja conjunción de circunstancias extendidas a lo largo de miles de millones de años propició la aparición de primer "Homo", ej: la fuerte y extraordinaria -comparada con el tamaño de nuestro planeta- magnetosfera terrestre, que nos ha librado del implacable viento solar y ha permitido, entre otras, circunstancias óptimas para la creación de nuestra atmósfera; la ubicación de la tierra en la "zona habitable" del sistema solar y estar "en medio" de planetas que han absorbido, y siguen absorbiendo en la gran mayoría de los casos, gracias a su atracción gravitacional, los impactos de meteroides que orbitan alrededor de el Sol y de Júpiter; el azar climatológico terrestre, sean cuales fueren sus motivos; las extinciones masivas de especies, las glaciaciones, los movimientos de las placas tectónicas, etcétera, etcétera, etcétera. Y todo ello estabilizado a lo largo de la existencia de un planeta que ha propiciado la vida casi desde el principio de su creación (si por "casi" entendemos que los primeros 500 millones de años no la hubo, siendo la edad de la tierra de alrededor de 4.500 millones de años, a la sazón, el último tercio de la edad teórica del universo). En resumen, desde el primer "homo" que supo hacer la O con un canuto, literalmente, hasta la actualidad, han pasado unos 2,5 millones de años. Eso es el 0,1 % de la existencia de la tierra. Y si nos vamos directamente a avances intelectuales más recientes, el resultado es que, conforme a la edad del planeta, la inteligencia avanzada ni siquiera se ha quitado las legañas. Y contemplando otra lectura, que la inteligencia avanzada necesita mucho tiempo para florecer, en la mejor de las circunstancias (lo que deja otra breve reflexión: ¿Vida en el universo? Seguro ¿Vida inteligente? Pudiera ser, pero es mucho más improbable, y ¿Vida inteligente con la que poder contactar? Casi improbable).
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Circunstancias extraordinarias. Materia común. Ciclos finitos. Aún con las legañas en los ojos, sabemos que, si antes no lo hace otra circunstancia, el Sol acabará con la vida en la tierra tal como la conocemos dentro de, aproximadamente, 500 millones de años, lo que es el mes que viene de la vida de nuestro planeta. Pero viendo en qué proporciones ha evolucionado el entendimiento del ser humano en los últimos tiempos, debemos dejar margen a la esperanza en la supervivencia de nuestra especie, más allá de que siempre arrastramos un remanente de miedo y egoísmo, que nos empuja cíclicamente (por no decir de manera continua) contra nosotros mismos, y que es, también, algo a erradicar, como se erradicaron los sacrificios humanos a los dioses, por poner un caso clarificador. Esperemos que la conciencia global sea una realidad en poco tiempo y que valoremos la sutilidad en que estamos instalados: esto es, nuestro planeta, y lo pasajero de ese hecho, en términos geológicos.
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El ser humano debe huir del planeta si quiere perpetuarse, o al menos, alargar su existencia. Lo harán, de ocurrir, los que nos sucedan, millones de generaciones mediante. Y serán ellos otros humanos, no el modelo que ahora somos, ni siquiera físicamente. Seguirán teniendo instintos y necesidades. Conciencia y miedos. Pero querrán, seguirán queriendo, como nosotros, en todo caso y por encima de todo, ser.

A todo esto ¿Hay un dios? Podría ser, aunque a medida que avanza la ciencia queda dicha posibilidad como un remanente de los miedos de los hombres hacia lo inexplicable. Lo que sí es seguro es que, existiendo, el resto de parafernalia que rodea dicha creencia, lo que damos en llamar religión, nos lo hemos inventado nosotros. En cualquier circunstancia, no recomiendo un abrazo sin medida al concepto: resbala bastante.

4 comentarios:

Susana Peiró dijo...

Me sumo a esa esperanza porque la conciencia global sea una realidad. Creo que sì Maik, lentamente las nuevas generaciones sobre todo, van entendiendo la necesidad de cuidar el único hogar que tenemos todos. Un abrazo.

iralow dijo...

:) sería bonito, y si, resbala.

Besos resbalosossss

iralow dijo...

eh! yo dejé besotes por aqui el otro día!

Laura Martillo dijo...

Querido! Por que tan reflexivo?
Me cantas la realidad a la cruda y me erizas los pelos, creo que te hare un culto en algun altar hereje para que se te olvide que vivir no es un milagro, es esfuerzo constante y sonante

Bhesos