Mi mirada sigue allí. En Granada.
De pie, en el balcón, apoyado en la barandilla, contemplando la belleza de tu tarde, sigue mi mirada.
Sigue allí por que cada vez que cierro los ojos, veo el parque García Lorca reventando en flor, el brochazo naranja del Sol en el cielo, la casa de la huerta del poeta, los novios paseando y dándose amor en cada banco del parque, mi cara mezclada con el aire y el celeste de un cielo inmenso...mi mirada sigue allí.
Sigue allí y va más lejos. Sin siquiera pensarlo me veo paseando por Recogidas, anónimo entre la gente, feliz, solitario, vagabundo, observador, maravillado de ver tanta vida rodeándome, de sentir el latido de una ciudad que llevo dentro.
Sigue allí y va más lejos. Apenas ando y ya recorro la calle mesones, entre el barullo de las tiendas, fijándome en todo lo que me ofrece, disfrutando de los días de primavera granadinos: únicos, inimitables, donde la brisa me acaricia y me sigue con su templanza, como la más fiel acompañante, recordándome que la fortuna me sonríe al poder hallarme entre la magia de tus calles.
Sigue allí y va más lejos. La tarde va cayendo y recorro despacio, casi parado, el paseo de los tristes, mirando la pureza del Darro, observando, como otros millones antes, la Alhambra desde el suelo, inconquistable, indescriptible, casi etérea, como un barco anclado en la ciudad escogida.
Me vuelvo, casi de noche, bajando el Albaycín, hacia la Catedral mastodóntica, repasando los pasos que tantas veces di a su lado, y los pensamientos que me asaltaron una y otra vez al verla, al verme, frente a ella, compartiendo con mis amigos un momento, sentándonos en las bajas escaleras a charlar de la vida, la amistad o el amor, pretendiendo arreglar el mundo al compás de un buche de cerveza.
Bajo la mirada por que ya está la noche de mi mano, dirigiéndome a casa; y me quedo sólo en el silencio recordando para siempre todo los atardeceres que viví entre tus calles, Granada.
Que son fugaces en el tiempo; y eternos en mi recuerdo.


5 comentarios:
De humilde nada. Escribes muy bien. Y gracias por enlazarme. Volveré por aquí.
Un beso,
Sira
Gracias a ti por entrar, eso me sirve me acicate, tenerte como lectora, que sabes expresar lo que sientes, de la manera en que lo haces.
Adoro Granada. Mi madre vivió allí de chica, en un carmen en el Albaicín, y siempre que va intenta recordar cuál era... y no lo consigue, era demasiado chica, ya ves. La manera en que la has retratado me ha puesto la carne de gallina,
Besos
Me encanta que lo hayas leído y te haya gustado. He puesto lo que metransmite Granada, que es mucho, esperando que el tiempo no me borre nada de lo que viví allí, o que, en todo caso, lo idealice. Besos.
Maik...
He vuelto a ver Granada con mis ojos y los tuyos al mismo tiempo.
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