4 de mayo de 2006

El estercolero humano

El hombre, en su necesidad, hizo a Dios, que era el hombre que todos soñaban ser; por eso lo creó inalcanzable.
El hombre profetizó la llegada de un salvador, en su necesidad, para la justificación de toda la ideación creada.
El profeta, en su necesidad, dijo del amor, y del buen entendimiento, para conquistar el corazón de los hombres mansos y esperanzados.
El hombre, en su necesidad, ahora -y siempre- que no precisa profetizar el amor, ha hecho de la religión primera, la que otros siguieron por ser base de un mundo mejor, el estercolero de todos sus odios y deseos.
El hombre, en su necedad, en este mismo instante profetiza las guerras en nombre del mismo Dios que creó como imagen de la perfección inalcanzable, de la excelsitud inaccesible a todos los humanos.
El hombre habita en ese estercolero. Y la religión es la misma mierda.

No hay comentarios: