14 de septiembre de 2006

Felice ma non troppo

Nunca me he atrevido a decir que soy feliz, me parece absurdo. Es de ingenuos, arrogantes o imbéciles. O de pánfilos. No digo que yo no sea ninguna de esas cosas.

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Siempre me ha acompañado la idea de que un estado de felicidad permanente, o siquiera temporal, es perjudicial para mi cabeza. Muchas veces he sentido una gran turbación al cabo de una mañana o una tarde de estar objetivamente "feliz", donde me siento satisfecho de mí mismo y de mi suerte en todos los aspectos. Son situaciones puntuales donde todo resulta perfecto, momentos casi mágicos, que por contra no se aguantan "per se" en mi nivel de coherencia, que pierden peso porque no son habituales y no tocan con toda la palma de la mano la realidad: Estoy con la mujer que quiero, satisfecho de mi trabajo, tengo el dinero que necesito para vivir, sin obligaciones familiares y...no me vale. Hay quien diría que es un inconformismo estético e inmaduro. Y es probable que tenga razón.

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Llegado este punto de "felicidad" concreta, me he de buscar un vicio (de pensamiento, palabra, obra u omisión, como bien dice, tapándose las espaldas, el catecismo católico) o he de excederme en algo para volver a mi estado natural. A eso que llamo la realidad. Y estoy seguro de que acepto mis vicios para llegar a ella, para no desprenderme de ninguno de sus pedazos, para no dejar de ser yo, aunque me combata a mí mismo, a esos vicios, con la misma fuerza -bueno, quizá, autoindulgente, con alguna menos-.

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Son momentos que no van conmigo, donde me siento extraño; donde creo, después de la experiencia vital echada al saco hasta el momento, que no se puede vivir -en el término más síquico de la palabra-, porque me quedo dormido en una nube, falseando la realidad y el suelo donde piso.

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Prefiero por lo general arrastrarme, y con esto digo tocar el suelo, a veces a mi pesar. Eso, por contra, me hace sentir más vivo, más real. Prefiero saber donde estoy que empezar a creer algo de lo que nunca estaré tan seguro como de mí mismo, y no hablo del ego en sí y la levadura con que se cuece: hablo de lo que sé de la vida y lo que sé de mí, de mis principios. Creo que es lo único seguro -o lo más seguro- de que dispongo, y no me es fácil renunciar a ninguno de ellos porque en todos ellos creo -vicios incluidos-; y porque en conjunto forman mi cimiento, la base de la persona que soy.

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Hitler fue una persona destestable, un genocida, una abominación para la raza humana, como en sentido contrario lo fue Ghandi. Pero los dos tenían un punto en común: Creían en sus principios y actuaban en consecuencia con los mismos, eran coherentes. La gran diferencia era que uno de ellos aportaba grandes dosis de integridad a los suyos y el otro no. La forma en que las atrocidades morales y éticas -los asesinatos al sentido común- escalan al pedestal de los principios la dicta la cultura y la educación. Y en segunda instancia la persona, en su fuero interno de decisión y genialidad. Y al saber que los principios se arraigan a la persona como el árbol a la tierra, que muere sin ella, me pregunto por qué no hacen más los dirigentes por inculcar principios válidos a los que nos sucederán y tendrán que bregar con el despropósito cultural y educacional que va "in crescendo" generación tras generación. Parece que sólo llegando al extremo la clase política se llena de argumentos para cambiar la realidad social. Tan ciegos están. La conclusión podría ser que "es así como aprende el hombre", y la historia le daría la razón, pero hay que mantener la postura romántica, que no absurda.

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No puedo dejar de pensar en los principios que eligen aleccionar buena parte de los pueblos para conformar y dirigir su destino. Y me aterra. Sólo me queda la esperanza de la mente despierta frente a la adversidad, aunque bajo el hambre y la injusticia todo es mucho más difícil. Y por un bollo de pan se mata.

27 comentarios:

Achi dijo...

ME HAS DEJADO CON LA BOCA ABIERTA. POÉTA, FILÓSOFO... ¿MÚSICO? EN FÍN CHICO Y QUÉ DECIR QUE ME HAS DEJADO CON LA BOCA ABIERTA Y SI NO LA CIEROO, ME ENTRARÁ PLANEANDO UNA MOSCA, ASÍ QUE LA CIERRO.

NO HE DICHO QUE ME HA ENCANTADO PORQUE ES LO TÍPICO QUE TE VAN A DECIR... PERO SE SOBRE ENTIENDE ¿NO?

SALUDOS!!!

Quiero ser como tú dijo...

Al leerte me he acordado de una asignatura que tuve de Economía; todo el mundo me preguntaba si era macro o micro ¿?

Se puede ser Microfeliz siendo Macroinfeliz?

Empiezo el día con "para-lelismos", a ver cómo acabo...

Me alegro de tu "felicidad" concreta.

Un beso

Myrna dijo...

Eres felíz todo el tiempo, solo que uno tiene sus momentos de.. tristeza, melancolía, sufrimientoe, etc.. pero en realidad eres un corazón felíz...
y ya no digo más, como dicen por alli arriba..cierro la boca.

besitos

iralow dijo...

am, Maik, hay un cuento sobre cuatro hermanos que miraban, uno hacia atrás, por si le perseguían, otro siempre hacia adelante, para ver su camino, otro siempre al suelo para no tropezar...el cuarto decidió usar el cuello en todas direcciones según el momento, para no perder la perspectiva real...supongo que lo conoces, a veces es bueno disfrutar de la felicidad que espera, de la que tienes, de la que tuviste y vigilar no caer en un agujero...y yastá.

Besos ¿felices?

Yo, Erotika! dijo...

ralow: muuy sabio ...

es absurdo , patetico e incoherente no dejarse ser feliz...


saludos..

Anónimo dijo...

Nos torturamos en busca de la felicidad, pero sigo pensando que no es un estado absoluto sino que viene en pequeñas dosis, ahora bien son tan pequeñitas que ni nos molestamos en apreciarlas y siempre damos prioridad a los momentos jodidos...
Por desgracia las experiencias vitales que tengo me han marcado de tal forma que sé diferenciar esos chispazos de felicidad.
Y sí, también me he topado con demasiada gente que vende sus principios por nada, para mí ese tipo de gente no merece la pena, jamás podrán apreciar la esencia de los valores en el ser humano, en el fondo me dan pena, no quiero decir que yo sea doña perfecta pero al menos vivo conforme a mi escala..
Por un bollo de pan se mata, no quiero ser partícipe de un mundo así, con lo que en mi pequeña medida intento cambiarlo aunque sea con pequeñas cosas sin importancia...
Besos

Gorjeos dijo...

Interesante reflexión Maik, de esas que si consigues plasmarlas te sorprendes tú mismo al leerla. Dado que la felicidad es un estado relativo a la persona y al momento que vive, la felicidad permanente es del todo imposible, porque dejaría de ser felicidad en el momento en que en el que tome a ella misma como referencia para valorar el estado de animo, en resumen, cuando en una muchedumbre de morenos aparece un rubio, está fuera de lo común, que pasa con el mismo rubio cuando la muchedumbre es de rubios...

Yo mismo, en ocasiones me, autoinduzco a la tristeza para sentir que aun estoy vivo, y porque soy un poco masoca que coño, jajajaja.

Saludos, eres un artista.

Clarice Baricco dijo...

Sé que comprendes las lágrimas, el desasosiego latente y que la felicidad solo son pedazos de tiempo y de recuerdos.
No se puede ser feliz cuando nuestros ojos saben lo que están contemplando alrededor.

Siento tus letras.

Te abrazo fuerte...

Anónimo dijo...

Maik...a mi tb me parece el modelo de felicidad mas logico y prudente el que describes.

La mia, suele ser una felicidad reñativa y temporal, siempre mejorable. No logro descifrar si es por inconformismo o por perfeccionista, pero una felicidad en terminos absolutos me pareceria irresponsable e insulsa.

De todas formas, con esas rachas de felicidad, se vive...

Eleanor Rigby dijo...

¿cómo es la felicidad?, no la tranquilidad ni la paz, digo la felicidad, esa que se me hace tan complicada de rememorar, ¿cómo era? No se siquiera si un día la sentí. Algo así como ¿el placer? Me siento placida cuando camino por la calle y la gente se voltea a mirarme, me siento placida cuando puedo decidir si salgo a bailar o me quedo en casa disfrutando de un buen libro, también me es placentero subir a mi pesa y notar que he bajado 1 o 2 kilos, eso no es felicidad o ¿si?...creo que no, sin duda estos son solo pequeños momentos de satisfacción.

Puedo decir entonces que las inyecciones de tranquilidad (inyecciones diarias)
Le dan a mi alma algo de paz, pero la felicidad como palabra a fin de regocijo de llenar mi corazón de adrenalina placentera y desbordarla a través de mi cuerpo, ciertamente no la conozco, esta no ha pasado por mi (aún)

Anónimo dijo...

Maik, no sé, este post es para discutirlo. Lo primero que tengo que decirte es que goces de tus momentos felices, y que si a veces te sientes mal por ellos seguramente es debido a que eres una de esas personas que quieren perfeccionarse a sí mismos. Pero ten cuidado con la hiperexigencia, puede hacer mucho daño.
En cuanto a Hitler, Ghandi, los gobiernos y sus influencias... Tienes toda la razón. En el mundo abunda la ignorancia, la sinrazón, es mucha la gente que no dedica un ratito a pensar y se cree lo primero que dicen, gente influenciable y mundana.
Pero tú disfruta de tu felicidad. Hoy lo tienes todo, mañana tal vez no.

rh dijo...

Pues vaya reflexión que dejas hoy Maik...la felicidad. Todo lo que se ha dicho arriba es muy interesante, hay diferentes modos de verlo, pero me llama la atención eso que planteas de la "felicidad objetiva" frente a tu subjetividad, y aquello que, de algún modo, por principios o convicción te hace rechazarla. Puede que ahí esté el problema.

Yo creo que la felicidad es un poco como la justicia. Son dos ideas, dos ideales, y pertenecen al terreno de la utopía. Pero esto no quiere decir que no existan. Verás, yo creo que cuando se dicta una sentencia no tiene por qué cumplirse el ideal de justicia forzosamente. Puede darse, y en muchos casos se da. Pero depende de los instrumentos que intervienen, los abogados, fiscales, jueces, etc. Si actúan bien la foto saldrá nítida y perfecta y se habrá llegado a hacer justicia, o al menos a acercarse a ella. Si no es así, la foto saldrá borrosa y, habrá sentencia pero no justicia.

Pues creo que con la felicidad pasa algo parecido. Es algo que existe como idea, pero que también se da. Nosotros -nuestros actos y nuestros principios (principios, no convicciones)- y lo demás, lo externo, pueden crear una situación que nos proporcione felicidad. Cuanto más correcto sea todo eso y más concordante con nuestra idea emocional de bienestar, más cerca estará de proporcionarnos felicidad. Esa felicidad puede durar unos minutos, días, semanas, no creo que más (nos volveríamos locos).

Yo, particularmente pienso que no debemos pensar mucho en ello pero debemos vivir para ello. Simplemente, procuremos ser coherentes -incluso al ser incoherentes- y busquemos un mundo mejor a partir de nosostros mismos, aquello que nos gusta. Entendernos con honestidad y luego...bueno, si nos sentimos felices a veces porque todo funciona bien (lo interno y lo externo, pues bien) y si no, pues a seguir procurándolo sin más.

Uno de los objetivos es vivir con felicidad, pero no podemos olvidar que la felicidad es una aspiración ideal. Si la vida sólo consistiera en eso, no podríamos dibujar una sola sonrisa en nuestras caras.

Pero...aún así...se trata de vivir ¿no?, pues tratemos de vivir bien*

Maik, perdona este ladrillo que te acabo de dejar, además, ni siquiera sé si fui capaz de decir lo que quería decir.

Saludos (gracias por tu reflexión y tu punto de vista)

* bien, en el sentido inmaterial.

María Antonia Moreno dijo...

Bueno Maik... una vez tuve un profesor de filosofía que decía que no sabremos si hemos sido felices hasta el final de nuestras vidas... cuando hagamos balance y sopesemos las desgracias y los buenos momentos... lo malo es si no nos da tiempo a cuadrar las cuentas porque nos vamos antes de tiempo o totalmente desprevenidos, sin el equipaje hecho..
me han encantado tus reflexiones!
un beso

Firenze dijo...

Me ha gustado la reflexión en torno a la felicidad y el estado de enajenación mental y aislamiento de la realidad que provoca. Yo hace años que no siento ese aislamiento, imagino que porque a los veinte uno ya despierta del todo... y de todo. Precisamente por eso no me importaría volver a vivir un tiempo, un día, una tarde, un mes, de esa felicidad que tú dices que no se ciñe a ti, pero que a mí me parece que quizá es que no la valoras porque hoy en día la tienes. ¿Qué me dices? No sé.

Besos filósofo ;)

La puta que no te parió dijo...

De Sade y Masoch tenemos todos un poco, pero la mugre debajo de la alfombra sigue siendo dueña y señora, desde las sombras claro.
Que ya me vine por estos lados antes y que su poesía me ha dejado muda, Un milagro!
Saludos

Carla de La lá dijo...

jajajajajaja
Maik, querido amiguito, Tú eres felicísimo!!!

Anónimo dijo...

De Hitler a Ghandi...
Tienes razón generación tras generación los sistemas culturales, parece que sólo llegando al extremo la clase política se llena de argumentos para cambiar la realidad social, pero hay quienes que dejan ver la verdad en la historia...
Salud por ellos!!

Sandra Becerril dijo...

Los principios de cada persona varian tanto! Pero cuando se unen los que son parecidos es cuando las verdaderas cosas pasan... coincido con lo de la felicidad... me gusta serlo, pero no puedo todo el tiempor, me turba, además no te deja ver más allá

besos

Eulalia dijo...

Nadie puede ser feliz todo el tiempo. Ni todo el tiempo infeliz, a no ser que esté enfermo...
Un beso.

Beatriz Valenzuela dijo...

asi es: por un bollo de pan se mata... es mejor gritar que se es feliz

Anónimo dijo...

me parece que cuando están todas las condiciones objetivas para ser feliz y uno no logra serlo, es un carpicho como dices tu. lo digo por que pocas veces logré estar así, desde mi temprana infancia mi vida estuvo llena de pellejerías y ahora adulta pro fin llegué aprobar bocaditos de felicidad, sin embargo en esos momentos, no podía creerme que me estuviera pasando y me negaba a aceptar ese sentimiento como verdadero.

Ahora, enferma como estoy, no me queda otra alternativa que llamar felicidad a lo que venga.
No esperes que te pase Maik, you deserve much better.

Unknown dijo...

HOLA MAIK

DISFRUTÁ .... POR EXPERIENCIA TE DIGO QUE
LA VIDA SABE PEGAR DURO CUANDO MENOS LO ESPERAS .

A LA CLASE POLÍTICA NO LE INTERESA LA GENTE , JUEGAN PARA ELLOS SOLAMENTE .

UN ABRAZO

ADAL

PRISCILA dijo...

Mmmmmmmmmmmmmmmm

Te dejo mis saludos....

Priscila.-

aletniuq dijo...

Me has hecho pensar, de hecho tocaste varios puntos interesantes....de todos modos pienso q cada uno de nosotros interpreta a la felicidad de forma diferente, para muchos la felicidad es llanto, dolor, etc, para otros la felicidad está en una siemple mirada, o algo así.
Te mando muchos abrazos.

Luis Amézaga dijo...

Que haya gente feliz, no implica que debamos estar felices. Que haya gente triste, no implica que debamos estar tristes.
El alma necesita unos mínimos de bienestar físico para respirar.

Maik Pimienta dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Veo que la reflexión ha suscitado opiniones dispares. Creo que lo importante es tener conciencia y comportarnos conforme a ella, lo demás viene dado y actuaremos, entonces, en consecuancia, con la paradoja de, a pesar de ello, estar haciéndolo mal. Abrazos y besos.

Carlos Alberto Arenas dijo...

Si crees que la razón es el último referente la felicidad no existe pues siempre encuentra motivos de imperfección. Sin embargo si descubres que eres algo más que cerebro la cosa cambia radicalemnte. En general hemos sido condicionados para pensar que demasiada felicidad es mala. Así somos más manipulables, al tener mala conciencia, por los políticos que no tienen ninguna.