9 de abril de 2010

Amor mediocre

Te doy un beso al despertar, me ducho, hacemos el desayuno, te vas, me voy, volvemos, comemos, nos volvemos a ir, vamos al gimnasio, cenamos, vemos la televisión, nos dormimos. Apenas hablamos de nosotros mismos y nos convertimos al poco en dos desconocidos. En "Te quiero" vacíos de sustancia, en ausencia de caricias y besos, en ganas de ir a cualquier sitio donde no estés tú. Cualquier viaje contigo se convierte en un suplicio, en un reto de tolerancia. De hacer el amor ni hablamos. Y cuando por algún casual se da la circunstancia se convierte en una escenificación patética de torpeza y desgana. Un día y otro arrastrando a un toro muerto ya con la primera banderilla.
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No deberían llamarlo amor. Deberían dejarlo en "vivir". Y tal como se vive, se ama. De cuaquier forma, la humedad de un amor que hace aguas te cala los huesos, te deja tiritando, enfermo. Mucho calor, entonces, para contrarrestar: menos mal que viene el verano.
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PD: le he echado una cerilla a un demonio hoy. ¡Cómo prende!

3 comentarios:

Laura dijo...

Suena tristísimo, casi desagradable eso que cuentas.

Lo peor de todo es que es tan... tan habitual.

Un beso mediocre.

Vicky dijo...

la diferencia entre las palabras y el amor, es que si éste es mediocre, es también muy despectivo.

Maik Pimienta dijo...

Lo igualamos entonces con las palabras despectivas. Así, 100% de acuerdo.