Hoy el sol ha dado una bofetada, como diciendo: aquí estoy yo. Y lo que os espera, tela. Esta tierra es criminal para esto de los calores, no termina uno nunca de sorprenderse. El caso es que entiendo a los guiris. Estas semanas de frío y mal tiempo han hecho que esté como el morlaco en los toriles. Así cuando vienen ellos, después de un día y otro de sombras, grises, lluvia, etc, se vuelven locos. Ahora sé por qué se emborrachan a las cuatro de la tarde: para entrar de día al Public Urban Bar. Al PUB, vamos.
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No apetece (me) ponerme a diseccionar mi estado anímico o amoroso. Me apetece una cerveza y una marinera. Si es contigo, mejor. Y si no, me buscaré algún amigo/a de juergas. Que los hay. Y oye, de algunos te llevas sorpresas gratas, es lo mejor que tiene no esperar nada. Lo dicho, cervecita y marinera, y nos ponemos a hablar de lo humano y lo divino. Invito yo.
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Vaya discazo se ha marcado my friend Drexler, cómo lo admiro.
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4 comentarios:
Una pena estar en Buenos Aires, iría con una sonrisa de aquellas, con lo que me gusta hablar de lo humano y lo divino :)
Un beso.
M.
Pd. Drexler es único!
Me apunto a la charla. Arreglamos el mundo un rato con Drexler de fondo, venga.
Un abrazo!
Me encantaría desentorilarme acompañarte con la cerveza y la marinera. Una lástima las obligaciones diarias. De todos modos, un placer leerte.
Mil muaks
Me encanta Drexler, esta es una de mis canciones favoritas de él.
Un placer descubrir tu blog.
Un besín!
:)
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